Friday, March 09, 2007

Lecciones vitales sobre el matrimonio (no lo hagan)

Pequeños Crímenes Conyugales

El estreno teatral quiteño para esta temporada

Matrimonio infernal, ovacionado

El escritor de novelas policiales Alejandro Estrada (Manuel Calisto) regresa a su casa tras quince días de estar en el hospital, luego de un accidente que le causó amnesia. Su devota esposa Lisa (Cristina Rodas) trata de fabricarle un nuevo pasado a la medida de sus necesidades conyugales. Ese es el centro de la trama de Pequeños crímenes conyugales, la obra teatral que Cristina Rodas y Manuel Calisto pusieron en escena ante las carcajadas primero y las miradas atónitas después, de un público afectuoso. En un set cálido adornado apenas por un librero, un sofá y el escritorio de trabajo del temático Alejandro suceden las conversaciones de la pareja, que en quince años de convivencia se nota, pese a la amnesia de él, que han cubierto todos los posibles vicios y tragedias de la vida marital.

La obra inicia con un buen número de escenas cómicas, el público ríe y entre las parejas se nota que se cruzan miradas cómplices como diciendo: “Si ves igualito a vos”. Sin embargo, al poco tiempo la comedia quedó atrás, así también los diálogos demasiado veloces entre ambos. Poco a poco la pareja de actores se acopló mejor y le dio un giro dramático a sus conversaciones, que a la vez dejaron de serlo para convertirse en graves acusaciones: mentiras, infidelidad, violencia, falta de intimidad, intento de asesinato, todo en función de acabar con el matrimonio o salvarlo. La obra terminó con la idea de la relación odio-amor flotando en el ambiente del teatro silencioso.

La puesta en escena, tanto como los matrimonios –ya sabrán de eso los casados- no es necesariamente memorable. Se sostiene bien y basta para entretener ( como el matrimonio también). Toca los temas que a la gente le encanta ver retratados. Existe una relación bastante típica entre el mal de amores y la necesidad de que alguien se burle de él. Hay cientos de programas de televisión que lo hacen y tienen sus seguidores. A nivel de teatro siempre el estándar de calidad es mejor, las actuaciones son más convincentes e incluso conmovedoras y los textos siempre tienden a cumplir rituales que derivan entre la intelectualidad y el esoterismo.
Nada mal si tomamos en cuenta que todo parecido con la realidad es intencional y que en el universo de las parejas y del desencanto toda puesta en escena es válida.



Por mi parte...

Como dice mi nota para prensa rosa: “Le tomó unos segundos al público reaccionar y cuando lo hizo estuvo feliz de aplaudir de pie y ovacionar a los actores. A las salida los comentarios estaban cargados de ironía sobre el amor y sus terribles consecuencias”.

El público disfrutó del cocktail, a mi me dolió el estómago y me causó un malestar casi estético comprobar que la vida en pareja puede llegar a ser tan miserable...Un golpe bajo me pareció! Y se les agradece a los actores, especialmente a Manuel Calisto (tan graciosos y cínico ante todas las cosas) por una lección vital de lo que puede ser el amor.



Paulina Simon T.



Foto: Cortesía David Guzmán

Thursday, March 08, 2007

El arte de morir o sobrevivir

War Photographer
Una vez conocí a una persona que me aseguró desde la segunda conversación que tuvimos que moriría en alguna guerra, tomando fotos. Ese plan osado que nunca comprendí -y que no sé si se haya cumplido aún- me vino a la mente con una claridad pasmosa mientras veía una tras otra las fotos del mayor fotógrafo de guerra del mundo, James Natchwey, en el documental suizo War Photographer.

Si se pudiera hablar de un manual de supervivencia de guerra, es éste. En el cine no había mucha gente, pero las 25 personas que vivieron desde sus butacas los 90 minutos de Kosovo, Ruanda, Palestina, Indonesia, entre balaceras, machetes, mutilados, entierros y niños muriendo de hambre, no pudieron levantarse con mucha facilidad. Es duro salir a la calle luego de experimentar semejante desgaste de espíritu.

Tal como Nachtwey espera, uno se entera del mundo que existe afuera, reconoce las imágenes más brutales de guerra que nunca se han llegado a publicar, menos aún por estas latitudes sudamericanas.

Una cámara muy audaz sigue a Nachtwey por el mundo, quien carga a su vez sus dos cámaras al hombro, dueño de unos silencios prolongados y dolorosos. Siempre tan absolutamente compenetrado con su trabajo, que parecería que no es humano.

Ha pasado la mitad de su vida comprometido a tomar fotos desde el clímax mismo de la acción. Atrincherado, al pie de las fosas comunes, sus ojos son idénticos a los del criminal y también son los de la víctima. La pasión es demasiado intensa hasta el punto de parecerse de manera drástica a un comportamiento sádico. Sin embargo, Nachtwey desde su mirada profunda y sosegada, dice con pocas palabras aquello que uno espera oír. Sobrevive a la guerra por pasión humana, por deseo de mostrar al mundo su compromiso, por seguridad de que si no toma él las fotos nadie sabrá nunca lo que es la muerte, el horror, el mal, el odio y nadie sabrá que hace falta saberlo para enfrentarlo.

Este manual de supervivencia de guerra, no asegura tal cosa. Pisar una mina es más probable que no hacerlo. Lo único seguro es que matar y sobrevivir pueden ser un arte dependiendo del ojo que las mire y el corazón que sepa imprimirles textura y grandeza.

PST


Manifiesto de Nachtwey:

“In a way, if an individual assumes the risk of placing himself in the middle of a war in order to communicate to the rest of the world what is happening, he is trying to negotiate for peace. Perhaps that is the reason why those in charge of perpetuating a war do not like to have photographers around”.

“The worst thing is to feel that as a photographer I am benefiting from someone else's tragedy. This idea haunts me. It is something I have to reckon with every day because I know that if I ever allow genuine compassion to be overtaken by personal ambition I will have sold my soul. The stakes are simply too high for me to believe otherwise.”

Tomadas del sitio web: http://www.war-photographer.com/

Tuesday, March 06, 2007

Laburando Colombia

Ecuador de Colores

De viaje por Colombia en una feria de turismo a la que el Ecuador fue invitado como el huésped honorífico y yo me conté entre los periodistas acomodados que cubren el evento. Aquí alguno que otro recuerdo, aunque el 'Colombian Dream' como tal es algo muy difícil de comprender y digerir...


El Ecuador viaja con sus fetiches personales...el shamán Alberto es un cofán de Sucumbíos...su tarea estar de pie durante tres días en el stant del Ecuador para que le tomen fotos... En la selva se quedó su alumno para no dejar desatendida la clientela...





y por otro lado los danzantes de Zuleta y Salasacas y la princesa Puruhá, cuatro días en el ojo de los curiosos...



Fotos: Paulina Simon T.

Laburando Colombia

Botero en la piel

Hay espacios gracias a los que de repente todo vale la pena y en este caso son los cuartos repletos de hombres y mujeres rechonchos de Botero, que con sus caras muy próximas al síndrome de dawn, sus miradas extrañas y sus cuerpos robustos ofrecen calma y un poco de felicidad.
Hay tanto por comprender con los Boteros y son a la vez indescifrables. Ocupan universos coloridos, fiestas, bañeras, mercados y también terremotos, inundaciones y tristezas y sus rostros son inmutables. Si uno camina por los corredores de pisos de madera en silencio, solo oye los susurros de la gente frente a los cuadros y de repente entras a una sala y te encuentras de frente con Fernando Botero sentado en su taburete pintando una mujer desnuda que ocupa todo el corredor, que ilumina la puerta con sus nalgas y muslos prominentes y hace felices a los curiosos que encuentran su camino en el museo gracias al resplandor de su gordura perfecta.

P.
Foto: Paulina Simon

Monday, March 05, 2007

Laburando Colombia

Lo 'bonito'
Como en cualquier metrópoli -asumó- especialmente en América Latina, hay un mundo de moda, restaurantes, marcas, empedrados perfectos que flota en superficies paralelas y sueña con ser Manhattan... En Bogotá, una ciudad donde para entrar a un centro comercial las personas pueden ser requisadas y donde en cualquier lugar o evento público debes prácticamente ponerte contra la pared y permitir que te desmenuzen a ti y a tus propiedades...Se vende, viste y calza Prada...y se come alta cuisine entre divas y divos a cualquier hora del día...


Fotos: Paulina Simon

Laburando Colombia

La infallible cultura turística

Perdida durante horas es lo poco que logré...





Laburando Colombia

Las fotos más difíciles de mi vida






A Juan Fernando Velasco (Cantante -melodramático- ecuatoriano) lo aman en Colombia... Juanfer la vida te quiere decir algo!



Un concierto de más de dos horas, las más complicadas de mi vida tratando de tomar una sola foto que valga. Tomé al menos 40 y valieron unas 4. Entre no saber las mejores funciones de la cámara, las luces de colores, el humo...si es con flash sale mal, si es sin flash sale movida... una tortura periodística más que artística....

Así que de plano...zapatero a tus zapatos...la crónica del concierto me quedó mejor...

Thursday, February 22, 2007

Obsesionada con el color

De visita por el mercado artesanal de Otavalo

Sin mucho que decir, ni pensar... solo un montón de texturas y colores que sacuden mis ojos... tengo una obsesión en la retina con todo lo colorido...


















Fotos: Paulina Simon (Thanks for the camera Dan, best thing ever)

Wednesday, February 21, 2007

Una odisea con pijama y en bicicleta

Bicicleta Lerux

Penélope cansada de los viajes en los que se embarca Ulises todo el tiempo, desde hace años y abrumada por la ausencia y el principio del desamor, reclama: “No puedes atracar tu barco en los orines que deja elperro”. Mientras los pretendientes de Penélope aseguran: “Marido es una palabra parecida a martillo o a martirio”. Todos coinciden en desprestigiar las prolongadas salidas de Ulises por el mundo, sin comprender que está todo el tiempo de cuerpo presente deambulando por los corredores, el dormitorio, el baño y la cocina.
Bicicleta Lerux, la obra teatral que presenta en esta temporada el grupo Malayerba es una historiaque retoma la mitología griega, a Ulises, Penélope, el viaje y las batallas heroicas. Solo que ahora las guerras de Ulises son cotidianas: lucha por retener en su memoria el amor de otros tiempos y busca a Lerux,sin que se sepa si es una persona, un lugar u otro mito. Encontrar a Lerux es la causa que mueve a Ulises a internarse en mundos de sirenas y diosas, a viajar al pasado y a suponer que si Lerux y los otros no hubiesen desaparecido otra seria la rutina, y menor seria la pena y el distanciamiento de las personas a quienes ama.
La obra habla de nostalgias, de amigos y romances que se han desvanecido, del aburrimiento y de la soledad que implica la vida cotidiana.
Acercándose todo el tiempo a la mitología conserva a la vez un discurso actual en el que se mezclan las ironías, el humor y una alta dosis de tristeza. Los personajes de las hechiceras son sumamente. Circe y Caribdis, interpretadas por CristinaMarchán y Charo Francés ofrecen el contraste ideal con el ánimo sombrío deUlises (Diego Bolaños) y la mirada perdida y confusa de Penélope (ManuelaRomoleroux). Una jornada teatral que reúne melancolía y mitos, con graciay a ratos solemnidad.

* Noche quiteña gélida
P.

Tuesday, February 06, 2007

Imperios perdidos


Ella se despertó y mientras se desperezaba entre las sábanas tibias me decía algo en voz muy baja, algo que no podía descifrar porque era una combinación sonora entre palabras y bostezos. Luego se detuvo en uno de sus giros, me miró atenta a los ojos y me dijo:

- Soñé que estaba sentada en la banca roja.

Me impresionó su comentario porque yo por mi parte había soñado las paredes vino tinto de mi habitación. Era uno de esos sueños a lo Julio Cortázar, es decir, el soñador soñado o algo por el estilo.
Yo despertaba en el sueño y veía las paredes rojas a mi alrededor, estaba en mi lado de la cama, cerca del velador y a lado de la puerta. Como sabía que no era posible, volvía a cerrar los ojos y los abría para despertar, pero volvía al mismo lugar.
Así sentía que se me pasaba la noche en el intento de despertar a tu lado en la cama, frente a nuestras paredes blanco hueso y ya no en mi lado favorito de la cama entre mis muros colorados, las repisas, las orquídeas de plástico y la soledad.

En otros tiempos nuestros imperios se parecían mucho a nuestras nostalgias de ahora, pero entonces no sabíamos que eran pequeños paraísos y los ignorábamos por completo.

Me dio las espaldas y apretó la almohada. Sentí que lloraba y no hice ningún esfuerzo por consolarla, sabía que cuando estuviera lista me lo contaría todo y lloraría con la intención de conmoverme, aunque me conoce mejor que eso.


- Hacía calor, me había puesto las sandalias, el vestido playero, salí a tomar sol con un libro en la mano y me senté en la banca roja. De repente el sueño era como una foto, una imagen colorida, nítida y detenida en el tiempo. En un fondo blanco, la banca roja, el césped crecido de un verde intenso y yo pálida reclinada sobre el rojo de madera repleta de astillas.

Volvió a llorar y yo me quedé en silencio contemplando cómo nuestras respectivas tristezas empezaban a llenar la cama como una sombra letal que nos obligaba a darnos las espaldas y continuar con nuestros sueños de paraísos de los que nos habían echado a patadas y sin poder mirarnos a los ojos.

P.

Friday, February 02, 2007

Lugares - momentos

La creación del hombre que grita...



















El mirador del Puyo, cerrado a todo tipo de público hasta próxima orden...


Cuidado con resbalarse...!













En el espejo...!



Fotos: Paulina Simon T.

Thursday, February 01, 2007

Barriga llena...



Lo mejor del Puyo, los Volqueteros

Alegría en dorado

El único lugar donde el café no es instantáneo.. y además el jugo de piña, mermelada de piña... alegría en amarillo

Sopa de pollo bendita... y "por favor nos destruya la decoración de la mesa"





Manjares típicos o no, aquí lo importante es reconocer que una mesa de cervezas, chochos, sopa de pollo, pan con mantequilla tiene el poder curativo de recordarnos ciertas cualidades del espíritu que parecían que se habían marchitado a punte almuerzos de $1,50 y hamburguesas del tropiburguer...
El amor a la comida es un culto respetable...y no hay mejor imagen que recuerde cada minuto de nuestra estancia en el mundo paralelo de las vacaciones que las cientos de mesas con manteles y flores de plásticos, saleros con arroz, letreros sobre la decoración y una que otra mosca, en las que nos hemos sentado por gusto, voluntad y con la certeza de no querer borrar nunca esa sensación de barriga llena y corazón en la gloria...
P.
Fotos: Cris Rendón, Paulina Simon T.

Shell, el paraíso acuático












Claro, una cosa eran las vacaciones, pero otra muy distinta saber de alguien que luego de las clases salía a bañarse al río con los compañeros un día lunes cualquiera. Y fue justamente ese el descubrimiento que hicimos en el pequeño pueblo de Shell, a 10 minutos de la ruidosa ciudad del Puyo - sin semáforos y sin una sola licorería - existe un mundo que los capitalinos hemos olvidado en nuestras geografías mentales... un pueblo que contiene en resumidas cuentas unas siete manzanas y al final de la calle principal el dique... Un río convertido en complejo turístico.

Era lunes, la presa del dique no estaba cerrada pero se podía sumergir la cabeza en el río y hasta dar un par de brazadas. Una tranquilidad y un silencio que casi llega a ser sospechoso, hasta que empiezan a llegar, corren por el puente, hacen bulla, gritan, vienen quitándose las camisas...Un grupo de niños de escuela que parecería que no han esperado ni el timbre para ir a bañarse en el río... Luego llegan los mayores, que dan espéctaculo de clavados para un público compuesto de preescolares y dos pálidas mujeres de otro mundo...
La felicidad se parece mucho a este momento, para nosotras y seguramente para ellos tambi{en, pero todos los días, luego de la 1:oo de la tarde.


P.
Fotos: Paulina Simon T.

Tuesday, January 16, 2007

Imposible recomendarla


Fear and Loathing in Las Vegas


La sensación de extrañeza -como si tuviera la lengua seca y pastosa por hora y media- es algo que no había experimentado con tanta claridad al ver una película.
Una especie de asombro que se mezcla con la decepción, el asco y la duda... en resumen un desconcierto total.
Imposible recomendarla a menos que se trate de una audiencia con una máximo de tolerancia, o cercanos de alguna manera al teatro del absurdo, el mundo de la droga, o los sesentas en plena decadencia.
Fear and Loathing in Las Vegas es una película de Terry Gilliam, director famoso por la cinta de ciencia ficción, Brazil. Con las actuaciones de Johny Depp y Benicio Del Toro, especímenes raros que pueden actuar casi de cualquier ‘cosa’.

Historia: sí, tiene una pese a todo. Un supuesto periodista, Deep, viaja con su abogado, Del Toro de Los Ángeles a Las Vegas, en una misión. Ahora, el panorama es sombrío se trata de 1970 principio del fin absoluto de los hippies y su momento de declive prolongado. En la cajuela de un auto de alquiler llevan heroína, cocaína, marihuana, alucinógenos, mezcalina, éter, ácidos y todo tipo de droga posible.
Entonces el caos y la demencia de lo que sucede es producto puro de las sustancias. En ese sentido las intenciones simbólicas de la película se retratan perfectamente: en un mundo artificial generado por ácidos todos es irreal o al menos dudoso, es así que el objetivo del viaje nunca se podrá confirmar por que, como todo, es una ilusión: se trata de un crimen, de un reportaje, de una muerte lenta, del placer, de dolor, el viaje se puede tratar de todo y de nada; es apenas una metáfora del viaje de ácidos, cocaína, etc. que hacen los personajes sin ninguna escala.

Decadencia que la historia de los EEUU no sabe justificar y pasa a ser un mito. Vietnam, la paz el amor, el LSD son una ilusión, una leyenda y la película los muestra en sus virtudes más puras.

Así, es posible también decir que Fear and Loathing in Las Vegas, por descabellada que parezca es una parábola perfecta del caos. La película intensa para rescatar el mito y decir la verdad sobre el asco.

Los personajes son monstruos maravillosos que generan pesadillas. Además, Depp calvo y Del Toro con una barriga descomunal, son algo que hace falta ver alguna vez.
Si ellos, los personajes, no tienen nunca idea de lo que está pasando el espectador menos, pero queda finalmente la esperanza de haber cumplido con la educativa misión de seguir viendo cine.

P. Simon

Botas vs Tacones


Esperaba que llegaras, tus botas te anunciarían en el andén de madera apolillada. Como siempre pasaron las horas. Las marcaba con mis tacones delgados sobre la alfombra de pelo corto. 125 minutos más tarde te oí entrar. Sacudías con descuido las botas sobre las gradas . Una vez en el umbral me miraste a los pies y te burlaste de mis tacones. Nada peor que ser una mujer que no merece usar zapatos de taco. Te sentaste al borde de la cama sin decir nada. De rodillas frente a ti inicie la tarea -entretenida antes, penosa ahora- de desamarrar los cordones de tus armaduras. Botas negras brillantes con 25 agujeros para anudar cordones negros también. Lo hago con poca paciencia mientras la ceniza de tu cigarrillo cae sobre mi hombro. Una vez desamarradas me miras y me dices que te vas. Nada peor que ser una mujer que no merece a un hombre con las botas desamarradas. Que no me amas. Que prefieres... no explicar. Preparada para este tipo de revelaciones, me sacó los tacones. Sigues sin moverte. Recuerdo con ternura una escena de Underground, pero no la repito. En lugar de ofrecerte mis zapatos te los aviento a la cabeza. Me miras con desdén e intentas pararte pero tropiezas en el metro de cordón negro de tu bota izquierda. Recojo mis tacones y me voy. Nada mejor que ser una mujer con los zapatos puestos cuando es momento de caminar de frente y desaparecer.

Sunday, December 10, 2006

Periodismo para idiotas...hecho por encargo


“Cuando Kurt Cobain murió en 1994 yo usaba zapatos Converse. Los míos eranazules, con la punta blanca y de caña alta, los de mi hermano verde militar y bajos, los zapatos eran lo más importante del look grunge, y para complementar el corte de pelo tipo hongo, blue jeans, camiseta blanca, o de cualquier color y encima, la camisa de cuadros de franela.Ahora, veo a mis alumnos en la universidad - recién salidos del colegio -todos usan zapatos Converse con variaciones distintas a las de antes. Laschicas los llevan de colores pasteles, algunas les añaden botones, otras cordones multicolores y no faltan las que tienen la versión militar. Los varones los llevan más sobrios, la mayoría negros, el asunto es que de 35 al menos 30 los usan casi a diario y estoy más que seguro que ni la mitad tiene idea de quién es o fue Kurt Cobain, y los que saben lo consideran un clásico”.
P.
Cortesía Gustavo Figueroa...
...si usted considera que esta entrada no tiene sentido... estamos de acuerdo en algo...

Sunday, November 26, 2006

Babyface y la moneda

Babyface me mira a las ojos con cara de desvalida. Le encanta hacer ese puchero con el que cree que todavía puede robar, indiscriminadamente, la atención de niños, ancianos y hombres en edad casadera. Pero a mi manera de ver, nunca estuvo demasiado convencida de ninguna cosa y ella lo sabía...¡Exactamente! Sabía que nunca tendría certezas por lo que desde hace meses llevaba siempre atada a la pulsera de cuero que usa a diario, una moneda - un sucre para ser más exactos – con la que decide todo aquello que puede ser trascendente. Había días, desde que quería ser vegetariana, en que paseaba por el mercado, desataba con la mano izquierda el lazo de la pulsera, tomaba la moneda, y empezaba a sacudirla en su puño cerrado como si fuera un dado. Y luego la arrojaba al suelo, – sistema particular, inventado por ella- se ponía de rodillas y analizaba la decisión de la moneda. Si se trataba del escudo de armas, el cóndor le decía que continúe comiendo carne, si era el Mariscal Antonio José de Sucre, sería cóndor lo que coma en la próxima semana.
Ahora me mira y sus ojos desvalidos empiezan a temblar a punto de las lágrimas. Babyface sacudía la moneda en su puño diminuto cuando yo entré sin golpear a su dormitorio. No estaba muy seguro de cuál había sido la pregunta que formuló, pero cuando abrí la puerta se asustó y la moneda cayó de sus manos al suelo. El puchero se intensificaba y se hacía más patético, mientras se arrodillaba en el piso de madera, para confirmar que la moneda había caído por un hueco. Ambos escuchamos el golpecito, el tintineo al caer, pero sabíamos que sería imposible conocer la decisión de la moneda. Y detrás de Babyface colgaba del techo un nudo infantil, y a su derecha sobre la mesa de noche, la felicidad.


P.

Idea cortesía de C. Rendón, babyface

Thursday, November 23, 2006

Discretos fetiches romanos

Empiezo el día con Atalaya tocando a mi puerta. A través del cristal manchado con las huellas de algún niño que tenía las manos sucias de caramelos veo como se acercan dos mujeres con atuendos absurdos de campiranas en la mitad de la polución. Vestidos de flores, largos hasta las pantorrillas con botones desde el cuello camisero que bajan hasta las rodillas y luego una costura floreada también. Presiento el motivo de su visita y me siento tentada a no atender la puerta, pero lógicamente me ven recostada en una silla por los huecos transparentes que dejaron las manchas de caramelo y tengo que entreabrirles para comprobar que además emanan un olor floral, agua de colonia de a cuatro centavos el cm cúbico. Quien se acerca es un mujer pequeña, debe llegarme al cuello y me inyecta vampiresca su mirada de temor a cristo en la yugular. La otra se queda prudentemente a cinco pasos de la mujer vampiro, sostiene las dos sombrillas – campiranas – y vigila por si hay perros, hombres con escopetas, bandidos con un costal a la mano para secuestrarlas, por qué claro, eso ha sucedido antes a otras hermanas de la comunidad mientras compartían – bendito sea- la palabra del señor.

- Le he traído un mensaje muy importante

- Sí, de que se trata

Pregunto con un cinismo que empieza a dibujarse en mi rostro como esas sonrisas de mal gusto que tienen los que le dan una mala noticia a un desconocido.

- Permítame mostrarle

Saca de una carpeta enorme una de esas revistas... Atalaya. No le permito que se acerque más y prácticamente tiene la portada luminosa de un cristo en ascensión a los cielos en mi cara.

- Disculpe no es de mi interés

- El mensaje de dios es del interés de todas las personas

- No de esta persona en realidad

- Al menos permítame...

- No señora, no gracias

- Asegúrese de leer la Biblia al menos

Sus últimas palabras, mientras guardaba la revista de vuelta en la carpeta y empezaba a voltearse para reemprender su caminata por la campiña del señor, me hizo recordar mi profundo fetichismo religioso de antaño.

- Espere por favor le digo

Parecería que sonríe y que cuando lo hace tienden a ponerse un poca bizca. Dejo la puerta abierta, busco detrás del escritorio en un cajón mi cartera. Estoy segura que de otros tiempos me debe quedar el gesto, casi imploro que me haya quedado en algún resquicio el arma adecuada. Busco en la billetera, detrás de las tarjetas de crédito - la fe verdadera - una estampa de José María Escrivá de Balaguer, reliquia moderna para matar vampiros. Lo tengo!

Sostengo la puerta otra vez, la abro lo suficiente como para dejar pasar al santo del Opus Dei con su enorme aura recién estrenada en el Vaticano.

- Disculpe la demora, yo también quiero compartirle un mensaje.

Le extiendo la mano con el puño casi cerrado para que no vea de que se trata y le pongo en las manos el antídoto.
Me alejo un poco de la puerta para ver su reacción. Voltea la estampa como si fuera el naipe con el que va a ganar una partida de black jack y contiene el aliento. Mira de frente la cara santificada de ese hombre y frunce el entrecejo. Aprieta la mano casi con furia, pero aún con educación campirana. Me mira con sus inyecciones vampirescas clavadas en la yugular y solo atina a decir mientras se acomoda el sobrero de paja irritada

- Qué tenga un buen día, y no se olvide que siempre es bueno leer la Biblia... al menos.




P.

Monday, October 23, 2006

El cine iberoamericano y la soledad


Siete días de ver cine iberoamericano son suficientes para resaltar que los motivos más recurrentes en las películas representativas de este año son la soledad, la nostalgia y un silencio que resulta casi inquebrantable.
Esta cuarta edición del festival Cero Latitud ofrece a los espectadores una selección oficial de películas en competencia que han sido reconocidas en los certámenes más importantes del mundo. Entonces, la carta de presentación de la región iberoamericana es una soledad profunda que a veces se vive en el contexto de la política, otras en función de la migración y la mayoría debido a crisis íntimas, religiosas e incluso románticas. El más relevante de estos retratos es el que ofrece El custodio, gran favorita de la muestra. Julio Chávez interpreta a Rubén, el guardaespaldas de un ministro en la Argentina. Su mirada no denuncia conflictos pero su vida contemplativa siempre detrás de su protegido, de pie frente a la puerta, siempre en silencio causa un efecto de angustia honda y dolorosa. La uruguaya Alma Mater es una mirada al cruel aislamiento que genera la culpabilidad religiosa. Pamela la protagonista es una seguidora de un grupo adorador de las heridas de Cristo y padece la locura del fanatismo. Algo similar sucede en la cinta argentina Los suicidas, cuyo nombre dice bastante sobre del drama de la inadaptación. Daniel Hendler encarna a un periodista que investiga varios casos de suicidios ya que en la mayoría el motivo parece ser una condición incurable. Finalmente, incluso la comedia está acompañada por personajes y ciudades abandonadas como en la boliviana Lo más bonito y mis mejores años, en la que pese a contar lo mejor de la juventud, ‘lo bonito’ se contrasta con un personaje sombrío y pesimista. Con esta reflexión respecto a la temática del cine iberoamericano contemporáneo no se busca estigmatizarlo o segmentar su público, sino lo contrario, atraer las miradas sobre una evolución de esta cinematografía que profundiza en el individuo, deja la violencia social solo como un escenario de fondo y se concentra en la construcción de personajes más cercanos, cotidianos y sólidos.

Friday, October 13, 2006

Santa Lucía

Hace un año y medio dejé la gran metrópoli. Mis huesos crujían de dolor cada noche cuando me acostaba entre las sábanas tan frías que parecían estar húmedas. Lograba conciliar el sueño poco antes de que empiecen a rugir las bocinas de los buses escolares, las volquetas que llevaban ripio hacia el centro, los automóviles compactos de cien mil almas corroídas por una rutina de tráfico, impuntualidad y uno que otro accidente en la autopista. Me levantaba pasadas las nueve y arrastraba mis piernas hacia la cocina. Mi rodilla derecha pregonaba una de sus múltiples protestas por contusiones varias y era casi imposible doblarla. Esa mañana mientras miraba por la ventana a dos mujeres que escudriñaban meticulosamente en las fundas de basura supe que no ibas a volver, que la dieta de frutas deshidratadas no iba a mejorar en nada la circulación de mi sangre espesa, que ninguna otra noche iba a sentir calor y que sinceramente estaba harto de abrir todas las tardes el buzón y encontrar solo los papeles de caramelo con los que los hijos de la vecina le atiborraban.

Entonces decidí venir a Santa Lucía. Fue lo más lejos que pude llegar con este par de piernas lisiadas. Encontré una señal en la carretera en la que estaba pintada la santa y tenía en la mano derecha dos ojos en un cofre de vidrio. La ilustración era entre tenebrosa y colorida como todo lo que hay en este pueblo. Me instalé en el segundo piso de la casa de Carmen una veterana que vende rosarios a la salida de misa y desde ese día no he vuelto a la ciudad.
Santa Lucía es apenas un caserío en ruinas al que han abandonado hace un cuarto de siglo, la soledad de las calles de tierra es tan inminente que me consuela saber que mi soledad es apenas un poco de polvo comparada a la suya. Las paredes de piedra, de tierra, de ladrillos se desmoronan como si fueran terrones de azúcar descoloridos. Los paisanos cubiertos con mantillas esconden sus rostros en misa y desaparecen a la salida como fantasmas.
Todas las tardes me siento en la plaza y leo las páginas amarillentas de uno que otro periódico de 1980 que he podido rescatar del gallinero de Carmen. Le ayudo a desenredar los rosarios para los días de fiesta. A veces me ofrezco a ayudarle a hacer el pan de dulce que su nieto se lleva a vender en la provincia. Las noches son largas y ventosas. El silencio aúlla sin contemplaciones, golpea las ventanas y me golpea en el pecho como un acto de contricción demoledor.

Desde que llegué he intentado ahorcarme dos veces con las enormes cuentas de un rosario de madera que cuelga sobre mi cama, pero el cristo siempre me gana con su peso sólido y la balanza de mi vida insostenible le favorece a él.

No extraño la ciudad, tampoco extraño mi pierna derecha, amputada hace seis meses por un curandero de la provincia, ni mi buzón lleno de papeles de caramelo. Los días se ciernen en Santa Lucía como harina en un colador sin agujeros, mientras espero una aparición que me confirme que he muerto.

Tuesday, June 06, 2006

Me aburres, cariño

Un poco de humor, con tintes locales


Hay algo peor que quedarse enjabonado cuando se acaba el agua caliente, y algo menos interesante que los partidos de fútbol de la selección o ir a tomar en una de esas licorerías para autos..o peor incluso que oír regaeton...(escribirlo ya me hace daño)
Pues si, hay algo peor aunque no lo creas.

Peor es escucharte contarme que no eres como el resto, que a ti también te gusta ver películas extranjeras... como tu dirías de otros países digamos, que no son de los EEUU...
Que tu en realidad solo estabas viendo que pasaba si le ponías un alerón a tu carro pero nunca imaginaste que iba a quedar tan poco presentable...
Si quieres que tome zhumir con fanta solo porque a vos te parece 'que queda buenazo', si crees que es super romántico ir a un mirador a ver 'la luna'... o alguna de esas cosas...y tienes la estampita de la virgencita en la gaveta y un rosario colgado del retrovisor...
Si me sales con que crees que unas florcitas en el lugar de trabajo son el mejor gesto y eso de mandar mensajes al celular a la hora que estoy durmiendo...
Cariño, no solo me aburres, me incitas a crear un club de mujeres que prefieren ponerse mascarillas verdes en la cara e irse a acostar a las 6 bien acompañadas de un fuente de canguil y muy capaces de 'autogestionar' cuando el caso lo amerite...
Espero que estemos claros, y disculpa las molestias yo nunca quise darte mi número teléfono, tú se lo robaste a mi amiga...

Monday, May 29, 2006

Ojos que no ven presienten




He recorrido todas las avenidas de la pena, he ido y regresado del infierno de las calles empedradas recogiendo una a una tus pisadas en el pequeño ataúd de mi nostalgia. Me he asomado a todos los espejos, ventanas, vitrinas donde pueda recuperar el sentido de tu reflejo; exhalo un vaho caliente y con una manga de mi abrigo lo retiro y tu imagen se diluye.
He navegado en sueños tormentosos y con una red he atrapado tu nombre, tu sonrisa, tus negativas y las he sumergido en mis lágrimas hasta dejarlas sin aliento.
Pero mientras más me alejo de tu imagen más renuente es la memoria, más imperante la nostalgia, superlativamente mayor el deseo de rendirme en la batalla contra la memoria del desamor.
Me he arrancado los ojos para no encontrarte en mis retinas, para olvidar tu palidez, la medida exacta entre tu quijada y tus labios.

Suponía que al borrarte, moriría el deseo, pero han pasado los meses, llevo un parche en cada ojo y tu estampa sigue intacta. El lunar sobre el borde de tu labio como una estrella, como una marca en la brújula me lleva inevitablemente de vuelta a la perdición. Parto desde él para alcanzar con las yemas de mis dedos tus parpados semiabiertos, resbalar la mirada hacia el capricho de la curva de tu nariz e ignorar por completo tu ausencia; mientras dos ojos menos me dan la certeza de una demencia inescrutable y un final imposible.